Para analizar y comparar los recorridos del Buffet del cuarto piso, y el del subsuelo, nos parece muy importante destacar primero los contextos de cada uno.
En el buffet del cuarto piso nos encontramos un ambiente cálido, con un ventanal cuya vista es muy agradable e ideal para ver algún atardecer en la FADU. Es una habitación separada del pasillo principal por otro pasillo más pequeño, lo que hace que el lugar se vuelva más oculto y privado, sin la molestia de gente transitando. También percibimos que estamos ante un lugar hecho para un target específico, a él concurren profesores, graduados y estudiantes avanzados de las carreras, y posee precios bastante elevados en comparación con el resto de los buffets. En cuanto a género estaríamos hablando de gente que ya posee una profesión la cuál ejerce, o que son personas en busca de perfeccionamiento en un área específica, con habitus muy diferentes a las personas del cbc, quienes todavía no cumplieron su meta universitaria. En este lugar quedaría completamente fuera de lugar ponerse a armar una entrega, las mesas son demasiado chicas y definitivamente no está pensado para ese uso; es un espacio para relajarse y compartir una charla de café, sin gritar ni hacer bullicio. En la dimensión ilocucionaria que propone Austin, todos estos son factores determinantes en la forma de comunicación de las personas que frecuentan ese lugar.
Por el contrario, al buffet del subsuelo, se lo vé sucio, frio y descuidado. Es frecuentado por los alumnos del cbc, por lo que mucha gente asiste a él. No es una habitación determinada, sino más bien un espacio atravesado por uno de los pasillos principales del piso, muy concurrido y lleno de gente trasladándose de un lado al otro, siendo este más un lugar de paso que un espacio para sentarse y quedarse mucho tiempo. Tiene los precios más bajos del pabellón, y las pocas mesas que hay, en general se comparten entre quienes quieren comer, estudiar, dormir e incluso los que no terminaron su maqueta para proyectual.
Al notar estas grandes diferencias de contexto, damos cuenta que ambos buffets apuntan a dos mercados distintos, y que las dimensiones ilocucionarias de ambos lugares son muy diferentes, porque hay distintos códigos convencionales y un cierto habitus general en las personas que asisten, que influye en la postura que estas van a tomarse ante determinadas circunstancias.
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